Cuando Fefi y yo decidimos abrir El Vinagrillo en el pequeño bajo de Canales 20, no teníamos más aspiraciones -ni menos- que vender en Cartagena la mejor selección de conservas y vinos y ofrecer a los clientes la oportunidad de probarlos

Pero las cosas no siempre van por donde uno planea y eso fue lo que a nosotros, por fortuna nos pasó.

Ocurrió que nuestros clientes se convirtieron en nuestros amigos y tomaron el mando del negocio. Primero, un par de vecinos, luego, un creciente grupo de amigos; decidieron por su cuenta que El Vinagrillo era un lugar para quedar después del trabajo, para demorarse en los aperitivos y para prolongar conversaciones hasta la hora de echar las persianas. Las aperturas del local no impidieron que El Vinagrillo creciera en amigos y menguara en espacio día a día.

Llegó el momento de tomar decisiones y, como hace la familia que crece, nos mudamos a una casa mayor, pero solo un par de portales mas abajo; siempre en nuestra calle y con nuestra gente.

El local es más amplio y confortable, pero no ha cambiado nada sustancial por que El Vinagrillo lo hicieron sus amigos y seguirá siendo lo que sus amigos quieran. Nosotros nos centramos en ofrecerles calidad, nos esforzamos en hacerles sentirse cómodos y en mejorar lo posible para corresponder a la amistad que nos han regalado.

Te damos las gracias por tu confianza y, si eres un nuevo cliente, espero que muy pronto te sientas un nuevo amigo.

Joaquín.

© 2020 El Vinagrillo.

  • w-facebook